Descubre España: ciudades, costas e islas
Guía de viaje · contenido editorialUnas vacaciones en España no tienen por qué empezar en la playa, aunque las costas hayan marcado durante mucho tiempo la imagen del país en el extranjero. Entre las verdes colinas de Galicia, la meseta de Castilla y los patios de Andalucía hay mundos que se distinguen claramente en su lengua, su cocina y su ritmo de vida. Si buscas destinos en España lejos de las moles hoteleras, enseguida encontrarás lo que buscas.
Regiones y paisajes
El norte de España es sorprendentemente verde. En Galicia, Asturias y Cantabria llueve a menudo, pero a cambio crecen bosques de eucaliptos y pastos hasta los acantilados, y en los Picos de Europa se alzan cumbres calizas de más de 2600 metros. El País Vasco combina calas abruptas con una de las mejores cocinas de Europa. En el interior se extiende la Meseta, una altiplanicie con campos de trigo, molinos de viento en La Mancha y castillos que dieron nombre a la región de Castilla.
En el sur se encuentra Andalucía con Sierra Nevada, donde el Mulhacén, la montaña más alta de la España peninsular, alcanza los 3479 metros, a solo una hora en coche de la Costa del Sol. En el Mediterráneo se suceden la Costa Brava, la Costa Blanca y la Costa del Sol, unas veces con calas rocosas y otras con largas playas de arena. A ello se suman las Baleares, con Mallorca, Menorca, Ibiza y Formentera, y las Islas Canarias, frente a la costa de África occidental, donde en Tenerife el volcán Teide, con 3715 metros, es la montaña más alta del país.
Madrid, Barcelona y las grandes ciudades
Madrid no tiene mar, pero sí un triángulo del arte sin igual: el Prado, el Reina Sofía con el Guernica de Picasso y el Museo Thyssen-Bornemisza están a poca distancia a pie. Por la noche la vida se traslada a las tabernas de tapas de La Latina y Malasaña, y casi nadie cena antes de las once. Barcelona vive de su situación entre el mar y las montañas, del barrio gótico y, sobre todo, de Gaudí. La Sagrada Familia, que se construye desde 1882, sigue creciendo en altura año tras año y es una de las atracciones más visitadas de España.
Valencia se ha reinventado con la Ciudad de las Artes y las Ciencias y el Jardín del Turia en el antiguo cauce del río, pero sigue siendo la patria de la paella. Sevilla encanta con el Alcázar, su inmensa catedral y los naranjos en las callejuelas de Santa Cruz. Málaga, ciudad natal de Picasso, ha pasado de ser un lugar de tránsito a un destino por derecho propio, con museos y mercado. Completan el cuadro Palma de Mallorca con su catedral La Seu, Ibiza con su centro de fiesta y a la vez su tranquilo interior, Alicante con su castillo de Santa Bárbara, la elegante Marbella y Zaragoza con la basílica del Pilar a orillas del Ebro. Granada con la Alhambra y Córdoba con la Mezquita merecen figurar en cualquier lista.
Cultura e historia
Durante casi 800 años, el Al-Ándalus musulmán marcó el sur de la península ibérica, y todavía hoy se aprecia en las acequias, los azulejos, los patios interiores y los topónimos que empiezan por «Al-». Tras la Reconquista llegaron el imperio colonial, la guerra civil y la dictadura; desde 1978 España es una monarquía parlamentaria con regiones ampliamente autónomas. Con unos 50 sitios declarados Patrimonio de la Humanidad, el país figura entre los primeros del mundo, desde la cueva de Altamira hasta el casco antiguo de Toledo.
Las fiestas tienen un gran protagonismo. En la Semana Santa, las cofradías recorren Sevilla y Málaga con pesados pasos; en marzo, en las Fallas de Valencia arden figuras de varios metros de altura; en julio, los toros corren por las calles de Pamplona. El flamenco en Andalucía no es un espectáculo para turistas, sino un arte vivo en peñas y pequeños tablaos. El Camino de Santiago lleva a peregrinos de todo el mundo hasta Santiago de Compostela.
Comer y beber
La cocina española es regional. En Valencia, la auténtica paella lleva pollo, conejo y judías verdes en lugar de marisco. Andalucía se refresca en verano con gazpacho y salmorejo, y Galicia sirve el pulpo a la gallega con pimentón y aceite de oliva en platos de madera. En el País Vasco, los pintxos llenan las barras de San Sebastián: pequeños bocados sobre pan que se combinan con una copa de txakoli. El jamón ibérico de cerdos que se alimentan de bellotas en las dehesas de Extremadura es casi un tesoro nacional.
Se bebe Rioja y Ribera del Duero; en el sur, el fino de Jerez, y en Cataluña, cava. Para desayunar hay churros con chocolate espeso o pan con tomate. Los horarios de las comidas son tardíos: almuerzo a las 14:00 y cena a partir de las 21:00, a menudo incluso a las 22:00.
Cómo moverse por España
La mayoría de los viajeros llegan en avión. Madrid-Barajas, Barcelona-El Prat, Málaga, Palma de Mallorca y Alicante son los aeropuertos principales, y a Canarias se vuela directamente desde muchas ciudades alemanas. Dentro del país, la red de alta velocidad es una de las más largas de Europa: con el AVE y operadores económicos como Ouigo e Iryo se llega de Madrid a Barcelona o Sevilla en unas dos horas y media. Los autobuses de largo recorrido llegan también a localidades más pequeñas. Para los pueblos blancos de Andalucía, Galicia o los Pirineos merece la pena alquilar un coche, y muchas autopistas son ya gratuitas.
Mejor época para viajar a España
La mejor época para viajar a España en circuito es la primavera y el otoño. En abril y mayo florecen los naranjos en Andalucía, las temperaturas rondan entre 22 y 27 grados, y en octubre el mar sigue cálido. En julio y agosto el termómetro supera con regularidad los 40 grados en Sevilla y Córdoba; entonces el norte y las costas resultan más agradables. Las vacaciones de playa en las Baleares y en la Costa Brava funcionan de junio a septiembre. Gracias a su clima suave, de entre 20 y 24 grados, Canarias es un destino para todo el año y es especialmente popular en invierno. Los aficionados al esquí encuentran nieve de diciembre a marzo en Sierra Nevada y los Pirineos.

















