Descubre Marbella: casco antiguo, Milla de Oro y Puerto Banús
Guía de viaje · contenido editorialMarbella es sinónimo de yates, clubes de playa e invitados famosos, pero tras la fachada glamurosa se esconde un casco antiguo encalado de blanco y lleno de naranjos. Unas vacaciones en Marbella combinan las playas de la Costa del Sol con el estilo de vida andaluz, mientras al fondo se alza el macizo de la Sierra Blanca. Si planificas bien el viaje, disfrutarás de ambas caras.
De pueblo pesquero a destino del jet set
Durante siglos, Marbella fue una pequeña localidad rural con castillo musulmán, ingenios azucareros y minas de hierro. El cambio llegó en la década de 1950 con el príncipe Alfonso de Hohenlohe, que fundó aquí el Marbella Club y atrajo a actores, aristócratas e industriales. A partir de los años 70 llegaron las villas, los campos de golf y el puerto deportivo de Puerto Banús. La era del alcalde Jesús Gil en los años 90 trajo también escándalos de corrupción cuyo esclarecimiento llevó años. Hoy la ciudad se muestra más sosegada y orientada al turismo de calidad.
Qué ver en Marbella
El corazón del casco antiguo es la Plaza de los Naranjos, trazada en el siglo XV tras la conquista cristiana, con el ayuntamiento, la Ermita de Santiago y cafés a la sombra de los naranjos. Desde allí, callejuelas estrechas conducen a la iglesia de Santa María de la Encarnación y a los restos de la muralla musulmana. La Avenida del Mar une el casco antiguo con el mar y está decorada con esculturas de bronce de Salvador Dalí. El paseo marítimo recorre la costa durante kilómetros, ideal para pasear o moverse en bicicleta. Al oeste de la ciudad comienza la Milla de Oro, con hoteles de lujo y villas, y en su extremo se encuentra Puerto Banús: superdeportivos, boutiques y megayates forman allí el escenario de un público que quiere ver y ser visto. Menos conocidas son la villa romana de Río Verde, con mosaicos bien conservados, y el barrio histórico de San Pedro Alcántara.
Comer, playas y vida nocturna
Lejos de los caros restaurantes del puerto, merece la pena acercarse a los chiringuitos, donde sirven espetos, sardinas asadas al fuego de leña. El pescado frito, el gazpacho y el ajoblanco forman parte de la cocina clásica de la Costa del Sol. En el casco antiguo, pequeños bares de tapas ofrecen una alternativa sencilla y auténtica. Por la noche, la vida se traslada a Puerto Banús y a los beach clubs de la Milla de Oro, donde los DJ pinchan hasta tarde. Las playas, como la Playa de la Venus en el centro o las dunas de Cabopino al este, están limpias y bien equipadas.
Naturaleza entre montañas y mar
Marbella está resguardada bajo la Sierra Blanca, por lo que el clima es especialmente suave. Los senderos parten de las afueras de la ciudad hasta el mirador de la Cruz de Juanar, donde con algo de suerte aparecen cabras montesas y la vista alcanza hasta Gibraltar y África. Los aficionados al golf también están de enhorabuena: en el llamado Valle del Golf, cerca de Nueva Andalucía, hay numerosos campos muy próximos entre sí. Y en la costa se puede recorrer el paseo en bicicleta durante kilómetros, entre dunas, pinares y pequeñas playas de pescadores.
Cómo moverse y mejor época para viajar
Marbella no tiene estación de tren propia; el aeropuerto más cercano es el de Málaga (AGP), desde donde los autobuses de larga distancia y los taxis tardan unos 45 minutos. Dentro de la ciudad circulan autobuses, y para las excursiones resulta práctico alquilar un coche. La mejor época para viajar es la primavera y el principio del otoño: en julio y agosto hay mucha gente y todo es más caro. Entre las excursiones que merecen la pena están Ronda, sobre el Tajo, el pueblo de montaña de Ojén o las rutas de senderismo en torno a la cima de La Concha.








