Descubre Tehuacán: agua mineral, mole de caderas y cactus
Guía de viaje · contenido editorialEn todo México, Tehuacán es sinónimo de agua mineral: en algunas regiones, el agua con gas se sigue llamando simplemente «Tehuacán». Pero un viaje a Tehuacán te lleva también a una de las zonas áridas con mayor biodiversidad del planeta y a un banquete que solo se sirve en otoño.
Cuna del maíz
El Valle de Tehuacán es uno de los lugares más importantes de la arqueología de América: en cuevas de los alrededores, los investigadores encontraron en los años sesenta algunas de las mazorcas de maíz más antiguas que se conocen, que demuestran la temprana domesticación de la planta. En época prehispánica, Tehuacán fue un centro de los popolocas y, más tarde, de los nahuas. Los españoles levantaron iglesias y conventos; en los siglos XIX y XX, los manantiales termales convirtieron la localidad en balneario, y plantas embotelladoras como Peñafiel llevaron su nombre a todos los rincones del país. Hoy Tehuacán es además un centro de la industria textil, sobre todo de la mezclilla.
Qué ver en Tehuacán
En el zócalo, con sus laureles, se alzan la catedral de Nuestra Señora de la Concepción y el Palacio Municipal. El convento de El Carmen alberga arte de la época colonial, y en el Museo del Valle de Tehuacán puedes aprender más sobre los hallazgos relacionados con la historia del maíz. El antiguo Hotel Spa Peñafiel, un magnífico edificio de la época de los balnearios, recuerda los tiempos en que los capitalinos adinerados viajaban hasta aquí para sus curas de agua. Si buscas naturaleza, dirígete a la Reserva de la Biosfera Tehuacán-Cuicatlán, Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 2018. Aquí crecen auténticos bosques de cactus columnares, y en el Jardín Botánico Helia Bravo, cerca de Zapotitlán Salinas, los senderos serpentean entre cactus centenarios. También merecen una visita las salinas de Zapotitlán, donde se extrae sal desde época prehispánica.
Comer en Tehuacán: mole de caderas
Entre octubre y noviembre se celebra la matanza, una tradición centenaria: se sacrifican las cabras que han pastado durante meses en los pastizales de altura. Con ellas se prepara el mole de caderas, un caldo contundente con huesos de cadera, chile, vainas de guaje y ejotes que solo se sirve en esta temporada. Durante todo el año encontrarás chalupas, tamales y platillos de la cocina poblana. Los restaurantes de Tehuacán son sencillos y familiares, y el mercado del centro es ideal para probar de todo.
Herencia de balneario y vida urbana
Los manantiales de Tehuacán siguen formando parte de la vida cotidiana. En el parque El Riego, en el oeste de la ciudad, el agua brota del suelo, y las familias se bañan en las albercas y hacen picnic bajo árboles centenarios. Por las noches, alrededor del zócalo tocan músicos y los puestos de helados venden nieves de sabores frutales como tuna o mamey. En barrios como San Diego Chalma, antes un pueblo independiente, se conservan antiguas capillas y fiestas tradicionales. Si quieres ir de compras, en los outlets de las fábricas textiles encontrarás jeans a buen precio, y en los mercados, artesanías de ónix de la cercana Tecali y cerámica del valle.
Cómo llegar y mejor época para viajar
Tehuacán se encuentra a unas dos horas al sureste de Puebla, por la autopista que va hacia Oaxaca. El aeropuerto más cercano con conexiones regulares está en Puebla, aunque es más frecuente llegar volando a través de la Ciudad de México. Hay autobuses de larga distancia con frecuencia a Puebla, la Ciudad de México y Oaxaca. La mejor época para viajar va de octubre a mayo: de día hace sol y calor, y de noche refresca. En lo gastronómico, lo más interesante es el otoño, en plena temporada del mole de caderas; para ver los cactus en flor, vale la pena ir en primavera.
