Colima: volcanes, café y el puerto de Manzanillo
Guía de viaje · contenido editorialUnas vacaciones en Colima combinan playas del Pacífico con la vista de uno de los volcanes más activos de Norteamérica. El pequeño estado entre Jalisco y Michoacán recibe pocos turistas, pero cuenta con Manzanillo, el principal puerto de contenedores de México, y con Comala, un pueblo encalado que ha pasado a la historia de la literatura.
Entre el volcán y el Pacífico
Colima asciende desde la costa hacia el norte, entre cocoteros y plantaciones de limón, hasta llegar a la frontera con Jalisco, donde se alza el Volcán de Fuego, con unos 3800 metros de altura y erupciones regulares, junto al extinto Nevado de Colima, algo más alto todavía. La capital se encuentra a unos 500 metros de altitud, en un valle cálido, y ha crecido hasta unirse con Villa de Álvarez. Frente a la costa están las islas Revillagigedo, un remoto parque nacional marino que pertenece al estado y es famoso entre los buzos por los encuentros con mantarrayas gigantes.
La ciudad de Colima y Comala
La capital fue fundada en 1523 y es una de las ciudades españolas más antiguas del occidente de México. Varios terremotos han destruido los edificios coloniales, pero el Jardín Libertad, con la catedral y el Palacio de Gobierno, y sus numerosas plazas sombreadas dan a Colima un carácter acogedor. La ciudad es conocida por los perros de barro prehispánicos, los Perros de Colima, hallados en tumbas de tiro y que pueden verse en el Museo de las Culturas de Occidente. A solo diez kilómetros al norte se encuentra Comala, un Pueblo Mágico de fachadas blancas y tejados de teja roja. Juan Rulfo hizo famoso el nombre del lugar en su novela Pedro Páramo, aunque el escenario sea ficticio. En la plaza principal, los bares botaneros sirven pequeños platillos gratis con cada bebida.
Qué ver en Colima
Manzanillo es el principal balneario del estado. Sus bahías de Santiago y de Manzanillo ofrecen largas playas, una península con hoteles de lujo y buenos lugares de buceo. La ciudad se considera la capital mundial del pez vela y cada año se celebra un torneo internacional de pesca. Al sur está Cuyutlán, con la Ola Verde, que dicen que alcanza su mayor altura en primavera, y un centro de tortugas. En las tierras altas merecen la pena la Laguna La María y el pueblo cafetalero de Suchitlán, donde se tallan las máscaras para la danza de los Morenos. En La Capacha y El Chanal se han hecho importantes hallazgos de culturas antiguas.
Comer y desplazarse
La cocina de Colima se basa en limón, coco y mariscos. Son típicos los sopitos, pequeñas tortillas fritas con carne molida, el tatemado, carne de cerdo marinada en chile, y el pozole seco. La tuba, una bebida refrescante hecha con savia de palma, se vende en puestos callejeros. Tecomán se considera la capital del limón, y de las tierras altas de Comala procede un café de montaña suave que puedes probar directamente en pequeñas tostadurías. Manzanillo y Colima tienen aeropuertos con conexiones a Ciudad de México; Guadalajara está a unas tres horas en coche. La mejor época para viajar es entre noviembre y abril, cuando hace tiempo seco; de junio a octubre llueve y puede haber huracanes. En algunas zonas del estado la tasa de criminalidad es alta, por lo que conviene informarse de antemano sobre la situación actual.

